Hola, soy Freddy.
Mitad diseñador, mitad ingeniero.
De hecho, si estás leyendo esto y no un manifiesto sobre la belleza de la tipografía, es justamente por culpa de esa segunda formación.
El gremio tiene un problema: la mayoría cobra por ejecutar. Tantas horas, tantos archivos, tantas revisiones... Un modelo hermoso que funcionó de maravilla mientras la ejecución era un recurso escaso pero que ya no lo es.
El punto incómodo que a nadie le gusta tocar es que cobrar por horas jamás tuvo sustento lógico; solo era una zona de confort que duró hasta que el mercado empezó a preguntar por qué.
Por eso, en este espacio me dedico a lo opuesto: a cómo determinar el precio de un proyecto cuando el criterio es el valor que generas y no el reloj de arena. Aquí se habla de precios, propuestas, márgenes y de cómo sobrevivir financieramente teniendo un estudio unipersonal.
Así que, si vienes buscando plantillas descargables, estrategias de marketing de guerrilla o una dosis de autoayuda emprendedora, lamento decepcionarte. Si lo que necesitas es validación para sentir que tu trabajo vale más porque le pusiste corazón, hay cuentas de Instagram maravillosas para eso.
Ahora, si eres de los que creen que el diseño es una puta decisión de negocios y quieres aprender a demostrarlo en la mesa donde se toman las decisiones, bienvenido. Esto es para ti.

